¿Está bien mi hijo? Señales de advertencia de que los niños y adolescentes están estresados y cómo ayudarles

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¿Está bien mi hijo? Señales de advertencia de que los niños y adolescentes están estresados y cómo ayudarles

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Cómo saber si su hijo tiene problemas – y 5 maneras de ayudarle


¿Le preocupa el bienestar de su hijo? Aprende a detectar los signos físicos y los síntomas emocionales del estrés en los niños y cómo puedes ayudarles.

La infancia puede parecer una época idílica y despreocupada para los adultos, pero los niños y los adolescentes también experimentan estrés. Aunque las pequeñas cantidades de estrés son una parte normal de la vida, algunos jóvenes desarrollan respuestas preocupantes al estrés infantil. Reaccionar negativamente al estrés escolar o a otros factores estresantes comunes puede conducir a una disminución del rendimiento académico, al aislamiento social e incluso al deterioro de la salud mental. Como padres, familiares o mentores, es nuestro trabajo ayudar a reconocer los primeros signos de estrés en los niños y ayudarles a aprender habilidades de afrontamiento para que puedan llevar una vida feliz y productiva.

Signos físicos y síntomas emocionales del estrés

Al igual que los adultos, los niños y los adolescentes pueden mostrar signos físicos, emocionales y conductuales de estrés. Estos signos son relativamente constantes en niños de todas las edades; sin embargo, algunos indicadores son menos evidentes que otros. Preste especial atención a cualquier cambio repentino de comportamiento o a las quejas inusuales que su hijo le plantee.

Signos físicos de estrés en los niños
  • Dolores de cabeza
  • Malestar estomacal
  • Dolor en el pecho
  • Palpitaciones o aumento del ritmo cardíaco
  • Insomnio
  • Pesadillas
  • Mojar la cama
  • Disminución del apetito, comer por comodidad o darse atracones
  • Fingir estar enfermo para evitar actividades
Síntomas emocionales del estrés en los niños
  • Ansiedad
  • Cambios de humor
  • Inquietud
  • Aferramiento
  • Miedos nuevos o recurrentes
  • Aumento del llanto, la ira, la terquedad o la agresividad
  • Disminución de la concentración o la motivación
  • Reacciones emocionales exageradas ante incidentes menores
  • Retroceder a comportamientos reconfortantes de la primera infancia (por ejemplo, chuparse el dedo, morderse las uñas, dormir con un animal de peluche)
  • Aislamiento social, retraimiento o falta de voluntad para participar en actividades que antes disfrutaba

Factores de estrés comunes en niños y adolescentes

Si nota alguno de los síntomas físicos, conductuales o emocionales del estrés, tómese un minuto para considerar qué puede estar causando estas reacciones. El estrés en los niños suele estar provocado por cambios vitales significativos, tanto positivos, como el inicio de un nuevo curso, como negativos, como la agitación familiar o el acoso escolar.

Para ayudarle a detectar las posibles causas, hemos enumerado las tensiones familiares, académicas y sociales más comunes que pueden sufrir los niños de todas las edades. Mientras lees, recuerda que todos los niños son únicos en cuanto a lo que encuentran estresante, y que los niños más pequeños, los preadolescentes y los adolescentes reaccionan de forma diferente a los desencadenantes de su entorno. Así, un incidente que causa estrés a un niño de 8 años puede no molestar a su hermana de 15 años.

Posibles factores de estrés para niños de todas las edades
  • Conflictos con los amigos, acoso y presión de los compañeros
  • Cambio de escuela
  • Dificultades en la escuela (por ejemplo, plan de estudios, calificaciones, deberes, socialización)
  • Equilibrar las responsabilidades (es decir, la escuela y las actividades extracurriculares)
  • Decepcionar a sus padres
  • Divorcio o separación de los padres
  • Dificultades económicas en la familia
  • Situación de vida insegura o precaria
Posibles factores de estrés para los niños
  • Nuevas experiencias y lugares
  • Estar lejos de casa
  • Actuar delante de otros (por ejemplo, deportes, discursos, recitales)
  • Ser elegido el último en los equipos deportivos
  • Peligros percibidos (por ejemplo, secuestros, incendios, ladrones, desastres naturales, la oscuridad)
Posibles factores de estrés para preadolescentes y adolescentes
  • Atravesar la pubertad y los cambios corporales
  • Baja autoestima y pensamientos negativos sobre sí mismos
  • Miedo al futuro (por ejemplo, ir a la universidad, conseguir un trabajo)
  • Ciberacoso
  • Relaciones románticas y citas
  • Presión para probar las drogas y el alcohol con los amigos

Cómo ayudar a aliviar el estrés infantil

  1. Asegúrese de que su hijo se sienta seguro. Ante la separación de los padres, la enfermedad o la muerte de la familia, o una situación de vida precaria, los niños de todas las edades pueden empezar a cuestionar su seguridad física y la capacidad de los adultos para cuidar de ellos. Durante estas instancias, es importante asegurar al niño que usted mantenerlos a salvo y amado, y tomar las medidas necesarias para asegurar que puedes mantener tus promesas.
  2. Hable con su hijo. Comunicarse de forma abierta y solidaria. Pregunte a su hijo directamente cómo se siente y escuche realmente sus respuestas. No importa lo que te digan, recuerda mantener la calma y evitar que se sientan juzgados o cohibidos. Además, no te enfades si tu hijo no puede o no quiere abrirse. Los niños más pequeños no suelen tener el vocabulario necesario para decir “me siento estresado”, así que utilizarán otras palabras como “asustado”, “triste”, “confundido” o “enfadado”. Mientras tanto, los preadolescentes y los adolescentes pueden decir cosas despectivas sobre sí mismos como “no puedo hacer nada bien”, “no le gusto a nadie” o “no tengo amigos”. Indíquele suavemente que siga hablando e intente determinar la fuerza motriz de estas afirmaciones.
  3. Desarrollar métodos de afrontamiento saludables. Los niños no suelen disponer de las herramientas necesarias para reducir sus niveles de estrés. Enseñar técnicas de atención plena o ejercicios de respiración puede ser muy beneficioso para promover la relajación. Además, puede explicar cómo el ejercicio físico puede ayudar a combatir la sensación de estrés. También se recomienda promover un estilo de vida saludable con comidas equilibradas, tiempo al aire libre y limitar el uso de pantallas, incluyendo la televisión, el teléfono móvil y los ordenadores portátiles.
  4. Pasar tiempo de calidad juntos. Si tu hijo está atravesando cambios estresantes en su vida, demuéstrale que siempre serás su pilar de apoyo. Intenta reducir su ansiedad planificando actividades divertidas juntos y ofreciéndole regularmente elogios, abrazos y afecto para reforzar sus sentimientos de autoestima. Las rutinas familiares, como las cenas entre semana o las noches de cine de los domingos, también pueden aportar estabilidad y comodidad a la semana del niño.
  5. Gestiona tu propio estrés. Los niños suelen seguir las señales emocionales de los adultos en sus vidas. Si has pasado por un momento de tensión y estás sintiendo los efectos negativos del estrés, la ansiedad o la depresión, no olvides cuidarte. Los padres y cuidadores también deben dar prioridad a su propia felicidad, para poder ser presencias cariñosas y atentas en la vida de sus hijos.

Por último, no presione a su hijo para que le diga inmediatamente lo que le pasa. Si se sienten asustados o ansiosos, pueden tardar más en confiar en ti. Recuerda ser siempre cariñoso y paciente, y permitir que tu hijo hable abiertamente cuando esté preparado.

En el caso de los niños más pequeños, es posible que realmente no sepan o no entiendan por qué se sienten estresados. En estos casos, considere la posibilidad de hablar con su profesor o con un mentor juvenil extraescolar si no puede identificar un factor de estrés en la vida familiar de su hijo.

Cuándo buscar ayuda profesional

A pesar de los esfuerzos de los padres y los seres queridos, algunos niños pueden ser incapaces de abrirse. Si su hijo o adolescente no quiere revelar el origen de su estrés o usted observa que sus síntomas empeoran, es el momento de buscar ayuda profesional. No dudes en ponerte en contacto con tu médico de cabecera o con un terapeuta especializado en el tratamiento de niños y adolescentes. Un niño en crisis merece su ayuda y apoyo inmediatos, para que pueda volver a disfrutar plenamente de su infancia.

BGCA

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