Cómo limitar el tiempo de pantalla

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Cómo limitar el tiempo de pantalla

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por Hally Spiller, Boys & Girls Clubs of America

En un mundo cada vez más conectado digitalmente, sabemos que nuestras pantallas proporcionan conexión, comunicación e información, pero también sabemos que las pantallas pueden ser adictivas y que las horas que pasamos desplazándonos pueden estar afectando a nuestra salud mental, nuestra productividad y nuestras relaciones.

Lo mismo ocurre con los niños y los adolescentes, que experimentan el tiempo de pantalla a través de la televisión y las películas, las aplicaciones y los juegos, los mensajes de texto y las redes sociales. Muchos jóvenes ya dedican muchas horas virtuales a la escuela. Cuando se añade el tiempo de pantalla durante las horas libres, puede empezar a parecer que todos los miembros de la familia están pegados a un teléfono, una tableta o un monitor.

De hecho, un
estudio de 2019 realizado por Common Sense Media
demostró que el adolescente medio pasa más de siete horas diarias frente a las pantallas, sin incluir las tareas escolares, y los de 8 a 12 años pasan más de cuatro horas frente a las pantallas. Además de consumir el tiempo de todos, las plataformas digitales como las redes sociales pueden afectar a la autoestima de los jóvenes.

Cuando consideramos los efectos de las redes sociales en los adolescentes, es importante saber cómo es el tiempo de pantalla para tu joven, y cuándo es el momento de regularlo. He aquí algunas formas de reducir el tiempo de pantalla en tu hogar. Y aunque se aplican a los niños y adolescentes, también pueden servir para los adultos. Establezca las expectativas y cree un “código de conducta” para el tiempo de pantalla.

Al igual que cuando se crea un
código de conducta de seguridad familiar en Internet
Conversa con tu familia sobre cómo se utilizan actualmente las pantallas, qué está cambiando y por qué. Depende de lo formal o informal que sea, pero lo principal es abrir un diálogo con tus hijos para que entiendan tus expectativas, puedan aportar sus propias ideas al plan y puedan pedir cambios.

A la hora de elaborar tu código de conducta para el tiempo de pantalla, ten en cuenta lo siguiente…

Prioriza el tiempo que pasas frente a la pantalla, incluyendo lo que es necesario y lo que es más agradable.

Considere cómo se utilizan las pantallas en su hogar. ¿Qué es lo esencial? Esto puede incluir cosas como: proyectos escolares, Facetiming de la abuela, el pago de facturas. A continuación, pregunta a los miembros de tu familia qué es lo que más les gusta hacer en las pantallas: para un niño pueden ser los videojuegos, para otro puede ser TikTok, y para ti puede ser buscar recetas. Al priorizar el tiempo de pantalla, asegúrate de incluir tanto lo que es esencial como lo que todos disfrutan haciendo, para que el tiempo de pantalla sea equilibrado.

Emplea herramientas que te ayuden a tener éxito en la reducción del tiempo de pantalla.

Esto puede consistir en limitar el tiempo de las aplicaciones y los dispositivos para que se apaguen automáticamente después de un tiempo determinado o en tener un temporizador que permita a tu hijo saber cuánto tiempo le queda. O tal vez sea una cesta donde los miembros de la familia dejan caer sus teléfonos cuando llega la hora de la cena. Y al igual que cuando se crea cualquier nuevo hábito, siempre que sea posible, da algunas opciones que ayuden a la transición de una actividad a la siguiente: después de que el tiempo de pantalla haya terminado, ¿es hora de un descanso para la merienda? ¿Participación en el patio trasero? ¿Es hora de poner la mesa? Conocer algunas opciones para lo que viene a continuación ayuda a facilitar el ajuste de la pantalla.

C
eñalar las horas en las que se guardan los teléfonos.

Ya sea en la cena familiar, en los paseos por el vecindario o a partir de cierta hora de la noche, designe unos momentos libres de teléfono y manténgalos constantes. Durante estos momentos designados, la atención debe centrarse en la tarea que se está llevando a cabo y, con la práctica, este tiempo sin pantalla se convertirá en una rutina.


Modele su propio compromiso de estar presente.

Forma parte del cambio en tu hogar y modela tu propio compromiso de reducir el tiempo de pantalla. Comparte tus propios problemas con él: días en los que te desviaste totalmente del camino y no seguiste el código de conducta, y cómo te hizo sentir. Y, sobre todo, durante el tiempo que pasen juntos sin pantalla, estén presentes. Cuando tus hijos te ven vivir el momento, es más probable que se unan a ti. Si eres abierto con tus expectativas, coherente y parte del proceso, puedes ayudar a tu hogar a reducir el tiempo de pantalla. Además, la gestión del tiempo es una habilidad valiosa para niños y adolescentes que aprenden a ser más responsables.

Ahora que tenéis todo este tiempo de vuelta… ¿cómo lo vais a pasar?

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